Y que crezca la capacidad comunicativa de organización popular )))

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miércoles, 2 de septiembre de 2015

El estado de excepción de la mano con el Plan Colombia



Un Estado de Excepción, para perseguir, maltratar, encarcelar, torturar, vejar y humillar a los habitantes de la frontera que buscan sobrevivir de cualquier actividad o “rebusque” que los capos del contrabando o del narcotráfico, con conexiones en ambos gobiernos les ofrecen. Situación que se presenta, porque los regímenes de ambos países han sido incapaces y no les interesa generar empleos y programas para el desarrollo que de verdad dignifiquen la vida humana y eleve las condiciones materiales de existencia del sector.

Enrique Contreras Ramírez

Hay situaciones, que de verdad la publicidad y los gobiernos disfrazan y pintan el panorama que no se corresponde con la realidad, es el caso del eje fronterizo colombo-venezolano, donde ambos gobiernos en nombre del llamado ESTADO vienen efectuando operaciones militares, bajo el argumento de combatir el contrabando, el paramilitarismo, el narcotráfico, la guerrilla y demás manifestaciones delictivas, que son parte de la cotidianidad del sector fronterizo y donde la clase política se acuerda solamente cuando hay procesos electorales.

Los operativos de “seguridad”, se vienen desarrollando en los barrios marginales, donde los servicios públicos brillan por su ausencia, el desempleo a la orden del día y donde la prostitución se práctica lamentablemente para sobrevivir, el sicariato un empleo transitorio al igual que las llamadas mulas encargadas de pasar la menudencia de la coca o la marihuana, el bachaqueo para adquirir pesos y luego cambiar a bolívares, el contrato ocasional para choferes en función de pasar motos y vehículos robados. Es parte de la actividad de una frontera, donde la pobreza se manifiesta en todos los órdenes como testigo silente de la ineficacia de gobiernos que sólo han servido para llenar de hambre y miseria a nuestros pueblos.

Un Estado de Excepción, para perseguir, maltratar, encarcelar, torturar, vejar y humillar a los habitantes de la frontera, a los excluidos que buscan sobrevivir, de cualquier actividad o “rebusque” que los capos del contrabando o del narcotráfico de nuestros países – militares y civiles- vinculados a los gobiernos les ofrecen y tal situación se presenta, porque los jefaturas de ambas Repúblicas han sido incapaces y no les interesa generar empleos que de verdad dignifiquen la condición humana, ni tampoco han planificado con seriedad programas o proyectos binacionales que fortalezcan el desarrollo del espacio fronterizo a pesar de que tan importante región es la frontera más dinámica de toda América Latina.

EL FANTASMA DE LA INSURGENCIA
Acerca de esta contexto, las elites que conforman la clase política, económica y del gobierno de ambas naciones, saben perfectamente, que son culpables directos de estos escenarios de descomposición social.

Entienden, que en cualquier momento las cosas en esta frontera pueden ir más allá de lo que se pueda imaginar y saben también, que para ambos gobiernos se encuentra presente el fantasma de la insurgencia, de allí que vean a cada habitante del sector como un enemigo solapado que en cualquier momento puede insurgir contra los gobiernos de ambas naciones, ya que para nadie es un secreto que las condiciones geopolíticas del eje fronterizo colombo-venezolano se presta para tales fines.
Es aquí y no se quiere decir donde entra “El Plan Colombia” o como le quieran llamar, para evitar que el panorama se les complique y tratar de controlar a como dé lugar el “desorden”, pues más allá del llamado bachaqueo, narcotráfico, contrabando, paramilitarismo o cualquier otra forma de manifestación de éste tipo, saben ambos gobiernos que los diálogos de paz con la guerrilla colombiana que se celebran en la Habana-Cuba, no son la expresión unitaria de los grupos insurrectos, pues sectores de la misma se encuentran en desacuerdo con los llamados diálogos y siguen operando en franca desobediencia con la estructura burocrática que negocia con el gobierno del Presidente Santos.

LA VIOLENCIA HORIZONTAL

Si algo tiene como objetivo principal, “El Plan Colombia” es el de proteger las “inversiones extranjeras” (Empresas Mixtas) tanto en el territorio colombiano como venezolano, de allí que el llamado Estado de Excepción, es otro distractor para evitar que se sepa con conciencia, que ambos países, al igual que el resto de América Latina, se entregan nuestros recursos al Imperio del Gran Capital.

Para los informados de la materia, saben que “El Plan Colombia” en el campo de su doctrina militar de baja intensidad, se establece claramente sembrar el odio entre los pueblos, provocar la violencia horizontal, para evitar la unidad de los mismos, es la perversidad presente de manipulaciones planificadas y orientadas a dividir los habitantes de ambas naciones hermanas, pueblos con una misma historia y donde la dinámica fronteriza ha convertido a colombianos y venezolanos en una sola comunidad familiar, comunidad familiar que no es atendida ni por el gobierno venezolano y mucho menos colombiano.


Habrá lucha y resistencia de parte de la población fronteriza, que poco a poco ira tomando conciencia de su responsabilidad histórica siguiendo el ejemplo de quien libertara ambas naciones o como dice la canción de Alí primera, el Orinoco y el Magdalena se abrazaran para exigir ambos pueblos sus propias reivindicaciones, para lograr la justicia que a través de nuestra historia siempre ha anhelado y en ese momento, esa violencia de ese pueblo dejara de ser horizontal, para apuntar hacia los responsables de tantos problemas que a los humildes les ha tocado VIVIR, por las ambiciones de una clase política y económica, que siempre ha creído que su poder es indestructible. Ese día, esa violencia horizontal se convertirá, en violencia vertical y apuntara hacia los responsables de que el pueblo haya vivido en tanta desgracia.

martes, 6 de agosto de 2013

Solo los yukpa pueden detener la matanza en la Sierra de Perijá

Enrique Contreras Ramírez

La masacre que el gobierno “bolivariano” ha desatado todos estos años, contra el movimiento indigenista en Venezuela y muy especialmente en la Sierra de Perijá, ha sido objeto de comentarios de diversos movimientos no gubernamentales, donde se exige el respeto a la vida y el derecho que tienen a la tierra que han trabajado desde tiempos ancestrales.
La MUD, que es otra guarida de pillos y ladrones y me refiero a su dirigencia, permanece callada, por lo que siempre hemos dicho, tanto el gobierno como la oposición se encuentran de rodillas frente al gran capital.

El motivo de toda esta situación, todos lo saben: el carbón y el coltán, éste último también conocido como el oro azul, es una mezcla de los minerales columbita y tantalita, de color gris metálico oscuro y gran importancia en la fabricación de componentes electrónicos avanzados (condensadores eléctricos). Este mineral está considerado como un recurso no renovable altamente estratégico, que al igual a los hidrocarburos, no abundan en toda la corteza terrestre. El coltán es conocido tanto por su utilidad (imprescindible en la fabricación de celulares) en la tecnología así como generador de "muerte y guerras", se sabe que el 80% de las reservas estimadas en el planeta de este recurso mineral están en la República del Congo, lo cual ha generado un conflicto que ha resultado con un balance aproximado de más de 5 millones de muertos.



EL COLTÁN EN VENEZUELA

El coltán además de encontrarse en la Sierra de Perijá y de acuerdo a informaciones que ha suministrado la UDO donde el  Geólogo Noel Mariño a través de una serie de investigaciones que desarrolló con estudiantes y profesionales de la Universidad de Oriente y las industrias básicas de Guayana desde el 2.007, encontraron diversos yacimientos de granitos en un sector del municipio Cedeño. Luego confirmaron depósitos de coltán en el cerro Boquerones del sector Los Gallitos y, finalmente, el año pasado encontraron caolín en otro punto.

Este grupo de investigadores presentaron sus hallazgos en el VI Congreso Internacional de Tecnología Minera, dando a conocer los resultados de la misma, la cual estiman en unos 7.000 kilómetros cuadrados que no se habían documentado oficialmente. Las muestras fueron tomadas por los tesistas de la UDO, Pedro Parra, Raizy Macabril, Adriana Manrique, Asdomary Bolívar, Luis Reyes y Rubén Rodríguez y, posteriormente, examinadas en Ingeomin con análisis por disfracción de rayos X.

Otro aspecto destacado en estas investigaciones, es que Mariño sostiene que las formaciones que descansan alrededor de la zona en estudio, algunas de las muestras que encontraron guardan características similares a Imataca, que constituye la formación rocosa más antigua del territorio nacional (3.500 millones de años), lo cual de confirmarse cambiaría la historia geológica venezolana.


Si los yukpa, persisten en no dejarse robar la tierra que el gobierno quiere para entregársela a las trasnacionales mineras, la matanza proseguirá y los ingenuos seguirán creyendo que tales asesinatos es producto del sicariato, como si el gobierno fuera inocente de semejante perversidad y los sicarios no tuviesen rostro. Particularmente creo, al igual que muchos otros, que  no lo han dicho públicamente por temor a que se les aplique la Ley Patriota, vaciada en el Código Procesal Penal venezolano, que solamente una guerrilla integral podrá sacar a los yukpa y el resto de etnias que se encuentran en la Sierra de Perijá del entrampamiento leguleyo en que se encuentran, de lo contrario los seguirán asesinando, hasta llegar incluso al genocidio.

jueves, 18 de octubre de 2012

LA UTOPÍA COMO PROPUESTA EMANCIPADORA



Los que somos militantes de la utopía, seguimos soñando que es posible un mundo o una civilización, distinta a las que conocemos, que la patria no es un concepto abstracto, que la misma es cada uno de nosotros y que en ese espacio geográfico llamado por nuestros indígenas Abya Yala, donde nuestro pueblo sufre y ama, ríe y llora, se ilusiona, se llena de esperanzas, se cae pero se levanta, de rencores y odios, que a veces conversa cuando le dejan hacerlo, que canta, baila y a ratos se pelea, termina siempre sonriéndole a la vida. Pero sonríe, porque sabe que más temprano que tarde habrá futuro, para que las generaciones que vienen, no tengan las cadenas del colonialismo, porque también en el presente, ese mismo pueblo sabe, que su lucha que es nuestra lucha, romperán con esas carlancas y con esa continuidad de la historia de la dominación y vendrá la emancipación de la patria, la ruptura histórica y creadora, porque cuando llegue el momento, no habrá retroceso.

Enrique contreras Ramírez


Hoy más que nunca, América Latina y el Caribe reclama un nuevo proyecto civilizatorio que se encuentre en el marco de la convivencialidad, con sus respectivas características: Solidaridad, Reciprocidad y Amor por la Humanidad y la Tierra.

La Solidaridad asumida como una responsabilidad de todos, es colectiva. Esta se encuentra en el marco de la dimensión humana y su expresión o manifestación concreta,  implica el compromiso solidario de ayudar a elevar en el colectivo humano, sus niveles de vida, en función del bien común, es un compromiso fraternal, se encuentra en la defensa de la dignidad del ser humano, su promoción en un acto sublime de mucha entrega y de amor por los semejantes, además de ser un acto de responsabilidad social.

Reciprocidad es un acto de obligación humana, innato que exige un compromiso moral, pues se trata de comportarnos con los demás cualesquiera que sean, como desearíamos que los demás se comportaran con nosotros, es un trato de absoluta igualdad, sin distingos de clases, pues éstas no deben existir, credos, religiones, razas, ideologías, sin relaciones de poder, donde los seres humanos deben ser en todo momento, hermanos. Esto es para muchos como la utopía inalcanzable, pero es el reto que debe asumir la humanidad en un proyecto de civilización que reivindique la dignidad de los seres humanos. La utopía es la aspiración natural de la humanidad para la realizaciones de sociedades más justas, es anti dogmática, humanismo integrador, libertad, trabajo solidario y socialmente necesario, hermandad, es parte de la dialéctica porque es constante, es de ayer, hoy, mañana y siempre.

Los procesos de cambio, de transformación, de revoluciones auténticas y verdaderas en las utopías de los pueblos, representan necesariamente un proceso de construcción que hacen los pueblos en colectivo y no los partidos, ni las vanguardias, ni los gobiernos, es hacer caminos, es reconocernos en términos de igualdad entre los seres humanos, es cooperación y al mismo tiempo, compartir sacrificios y muchos esfuerzos, es perseguir y recorrer caminos hasta encontrar objetivos comunes donde se aspire a un mañana mejor, para que el sol salga para todos y la “aurora de la libertad y la justicia resplandezcan en el horizonte de la patria”, como dice la cantata de Fabricio Ojeda.

Esos procesos de cambio y transformación deben expresar un profundo  amor por la Humanidad y la Tierra,  se trata de construir una ética que implique un respeto profundo por los derechos humanos y del medio ambiente natural. Es construir un lugar para la convivencialidad donde el hombre viva en armonía con la naturaleza, es un espacio para la práctica de la libertad que conlleve a valorarnos como seres humanos, a elaborar una deontología y una axiología con convicciones críticas y comprometidas que rechace toda actitud, comportamiento y acción que intente agredir y violentar la dignidad humana. Es unir la solidaridad, la reciprocidad y el amor por la humanidad y la tierra para construir un nuevo modelo civilizatorio que nos lleve a elaborar una nueva sociedad, un proyecto civilizatorio sin relaciones de poder y por lo tanto, sin oprimidos y sin opresores.

LA UTOPÍA PRODUCE HOMBRES LIBRES
 Y EMANCIPADOS

Desde esta bandera, proclamamos la necesidad de parir un nuevo modelo social y económico, una nueva civilización, ajustada a nuestras realidades, que recupere nuestra idiosincrasia, nuestro pensamiento mágico-religioso, nuestra cultura, nuestra libertad, nuestra auténtica forma de ser, que recupere nuestros ríos, quebradas, lagos y mares, nuestros bosques, nuestra fauna y donde seamos capaces de convivir  en armonía con nuestro medio ambiente natural. Es la civilización de la esperanza, del nuevo amanecer, donde el sistema de producción que se genere, no sea para producir mercancías y llevarlas al mercado de la oferta y la demanda, sino para producir hombres libres y emancipados. Un nuevo modo de producción, capaz de satisfacer las necesidades del ser humano, que le dé tiempo al ocio creador, a ser libre, solidario, fraternal, educarse en plena y absoluta libertad, capaz de romper con la dependencia tecnológica y científica conocida hasta ahora y que sólo está al servicio de los que la pueden pagar. Una sociedad capaz de romper con las relaciones de poder para abrirle espacios a la libertad.

Muchas de las ideas aquí expuestas, forman parte del debate colectivo que Tercer Camino tiene dentro de sus estructuras organizativas y que muchos sectores revolucionarios en América Latina y el Caribe libran, es la búsqueda de alternativas distintas a las conocidas hasta ahora, cada quien las toma y las adapta a sus realidades, se trata de encontrar un camino propio, que devuelva la esperanza a esa inmensa mayoría de excluidos, que aspirando y  esperando cambios y transformaciones de su modo de vida, han caído en la frustración de sus sueños libertarios y de la posibilidad   de tener una patria que dignifique la vida en comunión.

La connotación que en general le doy a este artículo, las ideas y argumentos, bien pueden resumirse en el intento de establecer criterios en un punto común: que alimenten el debate y sean capaces de romper las cadenas que atan el pensamiento libertario, emancipador y utópico para la construcción de la nueva civilización. Lo expuesto aquí, es parte de la discusión que en la actualidad llevamos a cabo en el colectivo Tercer Camino.

            Se trata de la construcción de un modelo societario distinto y totalmente opuesto a cualquier forma “civilizadora” de las que nos tienen acostumbrados, llamase capitalismo o socialismo. Buscar una nueva civilización, sin desestimar los aportes que nos pueden dar las teorías revolucionarias, que nos hagan independientes, solidarios y protagonistas de nuestros propios procesos históricos.

Hoy día, requerimos de procesar y repensar la información, el conocimiento y las teorías transformadoras, para recrearlas, esto implicaría la elaboración de un corpus teórico propio. Que surja de realidades concretas en el tiempo y en nuestro espacio, partiendo de lo que fuimos socioculturalmente a comienzos del poblamiento de este nuestro continente latinoamericano. Buscar y encontrar en este legado histórico-concreto nuestra razón de ser, existir y vivir.

            Hallar en esas áreas culturales el modo de ser indiano, latinoamericano, su espiritualidad, su religiosidad, sus valores, su ética, su filosofía, sus creencias, en otras palabras, su cosmogonía del mundo.
            Este planteamiento, nos obliga a revisar conceptos como “desarrollo”, “tecnología, “ciencia”, “progreso”, “sociedad”, “crecimiento”, “industrialización”, “civilización”, “democracia” -entre otros- ya que los mismos han dejado en nuestro territorio solamente miseria, hambre, marginalidad y dependencia.
            Estas versiones no han respondido a nuestras necesidades como nación y como pueblo. En estos conceptos todos occidentalizados e impuestos desde la colonia hasta nuestros días, por quienes siempre nos han dominado, son tramposos, los han utilizado para la colonización y ahora para la recolonización de nuestro continente, para hacernos más dependientes, más subdesarrollados e imponernos modelos de civilización, que además de explotar al hombre, ahora buscan la destrucción del mismo, en ese nuevo modelo de dominación llamado globalización.

LA DISCUSIÓN NECESARIA

            En el marco de estas reflexiones y de otras posiciones que vienen sosteniendo el movimiento revolucionario latinoamericano, es donde hay que buscar, el modelo civilizatorio que queremos, para evitar repetir los errores de otros pueblos y no entramparnos nuevamente, en malas interpretaciones y fusiones que nos puede conducir al fracaso tan frustrante y castrador de los mal llamados “socialismos”.

            Es obligatorio reunificar los esfuerzos, robustecerlos, ampliarlos, fortalecer las utopías de nuestros pueblos y al propio movimiento revolucionario, para impulsar y fortalecer la lucha insurgente de la nación latinoamericana.

            Es plantearnos el enfrentamiento, en la unidad de nuestras gentes, que conduzca al derrocamiento, de las oligarquías, de las burguesías, de las clases políticas, tanto de la derecha como de la mal llamada izquierda del sistema dominante, para que de paso a la ejecutoria de un programa mínimo de contenido patriótico, nacionalista y de auténtica participación de las muchedumbres, con carácter antiimperialista y antiglobalizador.

            No se trata de hacer vulgares reformas en nombre de la “revolución” y de hablar de la perfectibilidad de la “democracia” para seguir engañando a los pueblos, para seguir cabalgando sobre conceptos occidentales, en función de dejar en la práctica las cosas como están. Sobre el tema Kleber Ramírez (1991) señalaba lo siguiente: “En estas condiciones, ciertos políticos teorizan diciendo que debemos luchar por la perfectibilidad de la democracia, pero por supuesto, siempre en el sentido de las reformas. Pero ellas son las que se pueden ir acumulando en las diversas etapas; ahora hemos llegado al final del ciclo; las reformas adquieren un sentido vacuo, en vez de entusiasmar producen reserva, porque la gente intuye que son cambios para que todo siga igual, cuando de lo que se trata es de realizar profundas transformaciones.

Es aquí donde asimilamos el accionar político, la lucha por la consecución de objetivos político-sociales claros y precisos, con una marcha incesante en pos del horizonte, hacia una perfectibilidad continua.” (RAMÍREZ, Kleber. “Venezuela la IV República. Caracas, 1991.pp. 173).

            Se trata de construir un  pensamiento propio y emancipador, es parte de la dialéctica, donde no puede haber fronteras, donde nos encontremos con nuestros sueños, el humanismo militante, la solidaridad, los revolucionarios, los militares patriotas, la iglesia comprometida, la desobediencia, los patriotas rebeldes, la insurgencia popular,  la esperanza y la conjura, para hacer de la utopía un proceso ontocreador que nos conduzca a la emancipación de nuestros pueblos y la construcción de un modelo civilizatorio que ennoblezca la vida.
            Los que somos militantes de la utopía, seguimos soñando que es posible un mundo o una civilización, distinta a las que conocemos, que la patria no es un concepto abstracto, que la misma es cada uno de nosotros y que en ese espacio geográfico llamada por nuestros indígenas Abya Yala, donde nuestro pueblo sufre y ama, ríe y llora, se ilusiona, se llena de esperanzas, se cae pero se levanta, de rencores y odios, que a veces conversa cuando le dejan hacerlo, que canta, baila y a ratos se pelea, termina siempre sonriéndole a la vida. Pero sonríe, porque sabe que más temprano que tarde habrá futuro, para que las generaciones que vienen, no tengan las cadenas del colonialismo, porque también en el presente, ese mismo pueblo sabe que su lucha que es nuestra lucha, romperán con esas carlancas y con esa continuidad de la historia de la dominación y vendrá la emancipación de la patria, la ruptura histórica y creadora, porque cuando llegue el momento, no habrá retroceso.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Colombia en la encrucijada

Enrique Contreras Ramírez

Para muchos analistas internacionales, el nuevo reinicio de los diálogos de paz en Colombia, es producto del cerco militar que tendió el Estado colombiano a la guerrilla, bajo la asesoría norteamericana.
            
Otros, indican que el cansancio de tantos años de lucha y la falta de condiciones políticas para seguir desarrollando al movimiento guerrillero, lo que  ha conducido a la alta dirigencia de la FARC-EP a buscar este conversatorio de diálogo, para hacer vida legal dentro del Estado y “conquistar” de esta manera las posibilidades de algunos escaños en el Congreso y poder participar con un candidato a las elecciones presidenciales a corto o mediano plazo.
            
Independientemente de las causas, que motivan éste llamado “diálogo” y que sienta en la misma meza a la guerrilla y a la derecha más recalcitrante de toda América Latina y el Caribe, no es menos cierto, que detrás de todas estas negociaciones se encuentra Fidel Castro, Hugo Chávez y el Presidente de Colombia el señor Santos.

Cuando el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anuncio de manera oficial que se abriría nuevamente los diálogos de paz con la guerrilla, yo me encontraba en la ciudad de Medellín, capital del Departamento de Antioquia, asistiendo a un seminario sobre la realidad geopolítica de América Latina, en la Universidad Nacional de Antioquia,  allí tuve la oportunidad de conversar con algunos colegas de los medios sobre el tema, donde se analizaba, aparte de la noticia anunciada, la habilidad y la inteligencia de Juan Manuel Santos, al colocar al gobierno cubano y al gobierno venezolano al servicio de los intereses de los conglomerados económicos que manejan el continente, pues se sabe claramente, que el Plan Colombia y el ALCA, son la expresión de los planes de recolonización que el imperio del capital, a través del neoliberalismo globalizado, impulsa y ejecuta para América Latina y el Caribe junto al Plan Puebla Panamá.

Creo que dentro de éste contexto, hay que analizar lo que está sucediendo en Colombia, con respecto a estos llamados “diálogos para la paz”, si es que queremos ir al trasfondo de toda esta situación y evitar como decía Lenin que “el árbol nos impida ver el bosque”.

EL PLAN COLOMBIA

Particularmente creo, que el Plan Colombia se encuentra desarrollándose de manera acelerada, uno de sus objetivos era la de acabar con el único sector alzado en armas en América Latina, con cierto poder de fuego, de organización político militar, pues independientemente de lo que se pudiera decir, representaba un gran obstáculo, para el desarrollo de los planes de los grandes conglomerados, sobre todo en la Amazonía, planes que ya Brasil y Venezuela echaron andar a través del IIRSA a nombre del “desarrollo y bienestar de los pueblos”.

Ver los diálogos de paz, como un problema eminentemente local y aislado o fuera de las políticas del neoliberalismo globalizado, sería una ingenuidad o una conveniencia para los que pretenden ocultar, lo que hay detrás de todo esto.

Colombia, sin duda, requiere ser pacificada a como dé lugar. El hermano país representa o representaba en América Latina, el único obstáculo, pues la guerrilla estorbaba para los propósitos de dominación globalizante, de allí la prioridad, dentro del Plan Colombia de estos llamados “diálogos de paz”.

Referido al tema del Plan Colombia, el jefe de la insurrección del 27 de noviembre, el General(AV) Francisco Visconti señaló lo siguiente: “Hoy, América Latina continua siendo objeto, cada día más, de la creciente dominación(…)con la participación cómplice de las oligarquías criollas, que intentan mantener bajo su control el área norte de la América del Sur, particularmente el territorio de Nueva Granada (actualmente conocida como Colombia), aplicando para sus fines el llamado PLAN COLOMBIA, que no es más que un plan neocolonial de dominación, con el pretexto de ayudar a éste país a combatir el narcotráfico ¡Que justificación tan trivial!.

Éste plan está enmarcado dentro de objetivos globalizadores de la potencia hegemónica mundial, que junto con sus interesados y sumisos aliados, se proponen aplastar cualquier insurgencia emancipadora de los pueblos de nuestro continente.

Para cualquier inteligencia medianamente ilustrada, resulta muy fácil percibir que el verdadero propósito del PLAN COLOMBIA es erradicar los movimientos insurgentes revolucionarios del hermano país, para evitar su éxito local y que éstos se conviertan en posibles fuentes de inspiración para otros pueblos latinoamericanos”. (Al respecto ver el prólogo del libro “Globalización y Plan Colombia”, de mi autoría).

El avance del capitalismo globalizado, viene desarrollando sus objetivos gradualmente, en colaboración con los gobiernos de la región y sus medios de comunicación, que no dejan de señalar de manera insistente, lo importante de este evento de diálogos por la paz y que beneficiara a todo el continente latinoamericano, además de señalar de manera subliminal que la violencia desarrollada por los “terroristas colombianos” o por cualquier otro grupo armado del continente, no tiene cabida en el nuevo escenario del capitalismo global.

De acuerdo a todo esto, los hombres y mujeres que ofrendaron su vida y que quedaron tendidos a lo largo y ancho de la geografía colombiana, parecen quedar como “triste” recuerdo de lo que no “se debe hacer”, los ideales y el amor por la patria, causas por las cuales dieron sus vidas, el tiempo se encargara de terminar de sepultarlos. Triste, muy triste el papel que hoy juega la comandancia de la FARC-EP, en el panorama político colombiano.

Lo que no se ha dicho en medio de todo éste teatro de claudicación y entrega, es que en los mandos medios de la guerrilla, se ha presentado la protesta y el desacuerdo con la rendición. Hay sectores, que ya están preparando su salida del entorno, para continuar la lucha y seguir perseverando en proseguir los lineamientos y el ejemplo de muchos revolucionarios latinoamericanos.

De todas maneras, la sentencia ya está confirmada por los mandos altos de la FARC-EP, Timochenko así lo señaló: “NO NOS PARAREMOS DE LA MESA DE DIÁLOGO HASTA TANTO NO LOGREMOS LOS ACUERDOS CON EL GOBIERNO COLOMBIANO”.
COLOMBIA EN EL ALCA

Si algo va a incidir, en la economía de Colombia, es el reciente acuerdo firmado  con el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), éste “intercambio comercial”, donde los Estados Unidos de Norteamérica y los grandes conglomerados tienen intereses fundamentales, requería de que Colombia fuera pacificada y donde la guerrilla era su gran obstáculo.

Es importante señalar, aunque parezca una perogrullada, que las políticas económicas del neoliberalismo globalizado persigue su expansión comercial desde Alaska  hasta la Tierrade Fuego. Algunos lo ven como un fenómeno económico y otros como consecuencia del desarrollo del propio modo de producción del capitalismo, en el marco de una nueva ciencia y tecnología, que coloca particularmente a Estados Unidos con ventajas competitivas en su guerra comercial con sus competidores asiáticos y europeos.

Estados Unidos, nunca ha ocultado su voracidad comercial, siempre y en esto ha perseverado en buscar por todos los medios a su alcance, abrir los mercados latinocaribeños, donde le “sugiere” a los gobiernos de la región la eliminación de las barreras a las empresas y productos extranjeros. Para tales fines, ha utilizado la influencia del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio.

¿Qué le va a dar el ALCA a Colombia?, esta interrogante se la puede responder México, allí la miseria aumento, aparte de la que ya había a lo largo y ancho de ese territorio, la pequeña y mediana industria nacional entro a la quiebra y en consecuencia aumento gravemente el desempleo, los transgénicos invadieron el campo mexicano y los campesinos se han visto obligados a abandonar la tierra y la actividad agraria.

Y como si fuera poco algunos economistas han coincidido en señalar que “el ALCA busca asimismo garantizar que los países latinoamericanos liquiden o privaticen sus empresas estatales, calificadas como monopolios, y concedan a las transnacionales el derecho de ingreso, es decir, destruir las empresas nacionales y establecer un nuevo monopolio privado que debe ser protegido por la legislación interna. Las políticas de “flexibilización laboral” reducirán aún más los derechos laborales, particularmente la organización y la negociación colectivas”.

En medio de todo este escenario que nos dibuja el ALCA, se requería necesariamente, eliminar la guerrilla colombiana, para poder ejecutar estos planes y darle rienda suelta a los intereses del gran capital. Allí radica la importancia para Estados Unidos y los conglomerados económicos tener una Colombia totalmente pacificada.

LA OTRA VIOLENCIA

Mientras tanto en Colombia y el resto de América Latina, seguirá desarrollándose la otra guerra, la que avala y promueve el sistema de dominación imperante, la violencia institucionalizada, la que se trata de ocultar pero que aparece y se manifiesta en la cotidianidad de las páginas amarillas de los periódicos, propiedad de la godarria colombiana. Me refiero a esa violencia horizontal, a los muertos que a diario se registran en los hospitales, porque no hay los medicamentos necesarios para salvar la vida, a los sin techo, a los sin tierra, a los excluidos del sistema educativo, a esa inmensa mayoría de colombianos sin trabajo, a los desplazados por la guerra, –entre otras variables- que son la expresión de un problema estructural, que solamente una verdadera revolución de verdad, verdad, podría cambiar.

Esta es la otra cara, que vive el pueblo colombiano, que al igual que el resto de América Latina y el Caribe, se la siguen comiendo y saqueando los grandes conglomerados, bajo la figura de EMPRESAS MIXTAS y la complicidad de los gobiernos que se prestan para cometer semejante fechorías, en acuerdos perversos, no importándoles el caos en que han sumidos a sus respectivos pueblos.

SE ACLARA EL PANORAMA

Pero toda esta situación, tiene como ganancia la particularidad, de despejar el panorama político, de una Colombia y un continente, que ha estado enredado en ideologías, que son la expresión de modelos de dominación, que se empezaron a consolidar a partir de 1.945, terminada la segunda guerra mundial, donde Estados Unidos y la URSS, se pusieron de acuerdo para repartirse el mundo en el llamado acuerdo de Yalta.

Hoy el llamado socialismo real y el capitalismo en su nueva versión (neoliberalismo globalizado), no tienen problema en llegar acuerdos, desde el punto de vista de los intereses del capital y constituir los grandes conglomerados, donde se fusionan los capitales rusos, chinos, norteamericanos, ingleses, franceses –entre otros- para convertir el planeta en simple mercancía, que se puede vender y se puede comprar.

Ahora le corresponderá al pueblo, cuando le llegue la hora de tomar conciencia de su responsabilidad histórica y de su propio protagonismo, adelantar las tareas, junto a los grupos revolucionarios que le puedan aportar avances, en aras de conseguir el proceso emancipatorio donde la justicia social se coloque en primer plano en el colectivo colombiano.

Las luchas del movimiento indigenista de Colombia, son ejemplo de la tarea que tiene que desarrollar la masa trabajadora del campo y la ciudad, los estudiantes, los profesionales y todos aquellos que consideran que tener otro modelo de  civilización es posible, tener otra Colombia distinta a la conocida es posible, tarea que poco a poco tendrá que darse a mediano y largo plazo para que como dijera el cura Camilo Torres Restrepo “la próxima generación de colombianos no sea de esclavos”.

sábado, 12 de junio de 2010

UNA “REVOLUCIÓN” PARA TOMAR EL PODER DEL ESTADO?

DESDE EL PODER DEL ESTADO, NO SE PUEDEN HACER REVOLUCIONES, PORQUE ESE PODER DE ESTADO, LO INVENTARON LAS CLASES QUE DOMINAN, DOMINACIÓN QUE VIENE DESDE LA COLONIA Y POR LO TANTO, LOS QUE LO ASUMEN, SÓLO REPRODUCEN LA LOGICA DE EL QUE DOMINA, PARA TERMINAR REIVINDICANDO LA IDEOLOGIA DEL ENEMIGO QUE DECIAN COMBATIR, EN EL MARCO DE UNAS SOCIEDADES, QUE TAMBIEN NOS INVENTARON, LLAMESE CAPITALISMO O SOCIALISMO.


ENRIQUE CONTRERAS RAMÍREZ





La “izquierda” institucional de América Latina y el Caribe, me refiero a la izquierda permitida, la que participa de los procesos electorales tal y como están planteados, siguen “creyendo”- por convicción o conveniencia- que llegar al poder por vía electoral y al tomar el poder del Estado, se puede transformar la sociedad, paradigma por cierto que ha dominado el pensamiento “revolucionario” por más de un siglo.

Se argumenta que al tomar el poder, se comienza un ciclo de transformaciones, transiciones, primero son las reformas y luego los cambios radicales, cambios radicales que por supuesto nunca llegan. Se comienzan y se establecen reformas que van buscando el reacomodo de una sociedad donde terminan prevaleciendo los intereses de clase. Se difunde la idea de crear el socialismo y ahora el socialismo del siglo XXI. Desde luego que éste socialismo del Siglo XXI es muy, pero “muy especial”, justificando la vía electoral para hacer las “revoluciones”.


Tomar el poder del ESTADO, para esta “izquierda”, es la esencia del “proceso revolucionario”, es lo que permitirá el cambio revolucionario según sus respectivos discursos. No importa que se sigan estableciendo y agudizando las diferencias de clase, no importa que se siga manteniendo los privilegios de la clase política y económica que gobierna, no importa que se le entreguen los recursos naturales al extranjero, no importa que los partidos que gobiernan sigan imponiendo sus reglas de juego y corrompiendo a la población valiéndose de sus necesidades. Lo interesante es tomar el poder del ESTADO, para gobernar e imponer el mismo capitalismo, ahora de ESTADO, bajo la falacia de una “sociedad nueva” llamada socialismo y que sea del siglo XXI.


LA VIA ARMADA

De igual manera, la vía armada también propone tomar el poder del ESTADO, se crearon y se sigue insistiendo en formas organizativas político-militares (guerrillas rurales y urbanas). La mayoría de de estas organizaciones se autodenominan ejércitos del pueblo y se combate con convicciones ideológicas y políticas que en la mayoría de los casos no se puede negar, en la esperanza, que algún día tomaran el poder del ESTADO, para producir transformaciones que le den soluciones a la pobreza y miseria de nuestros pueblos.

Se crean ejércitos “revolucionarios”, con jerarquías, mandos y relaciones de poder en lo interno, sin darse cuenta, que en la práctica esta presente la ideología que dicen combatir, pues esos ejércitos copian con diferentes estilos y formas, las mismas estructuras del ejército enemigo y terminan pareciéndose a los mismos.


Sin querer queriendo, es la ideología de la dominación, que en el subconsciente prevalece y se presenta y manifiesta en formas diferentes, que la misma cotidianidad de la lucha esconde. Esas relaciones de poder, donde el comandante manda y la guerrilla obedece, argumentando que hay que tener disciplina para sobrevivir al combate, solo establece mandos donde el “superior” esta por encima del “inferior”, la disciplina es impuesta y no es consciente, se niega la discusión colectiva y se reproduce una relación de poder que establece diferencias sociales, afirmando la relación dominante-dominado, negando de esta manera que son los pueblos los que hacen las revoluciones. Es de allí, que si ese ejército llega a tomar el poder del Estado, pues simplemente reproduce la ideología del enemigo que decía combatir y desde ese poder del Estado, reproduce la lógica de la dominación.


EL ESTADO EXPRESIÓN

DE LA CLASE DOMINANTE

Se reproduce en estas dos propuestas de la izquierda (la vía electoral y armada) el círculo vicioso de hacer cambios para que nada cambie, ya no es capitalismo ahora es socialismo, para seguir montando el Estado represivo, con reformas y revisiones, pero represivo al fin.


Esta lógica de relación de poder siempre se ha manifestado en el Estado, en las distintas formas de crear partidos políticos, militarizados o no, es la estructura del pensamiento que ha predominado en la dirigencia y la militancia, es un estado de subordinación y alienación que continua después y de manera más acentuada cuando se toma el poder del Estado. Desde el presidente, los ministros, diputados, gobernadores, alcaldes, concejales, pasando por los congresos y asambleas o cualquier otra forma de organizar el Estado. Su estructura jurídica-política, su plano ideológico cultural y la forma de organizar la economía, manifiesta esta relación perversa y negadora de la libertad, igualdad, fraternidad, solidaridad y bien común, puesto que la relación de poder esta presente en cada lugar, en todos los partidos, tanto de la derecha como de la llamada izquierda, participe o no de los procesos electorales. Esa relación de poder se encuentra presente en todo momento, es parte de la cotidianidad y por ello nos impide la construcción de una sociedad distinta y alternativa.


Y por mucho que se predique la igualdad, la solidaridad, la fraternidad y la democracia, si se hace desde esta perspectiva, de la relación de poder, los mismos no se podrán materializarse y terminaran siendo letra muerta, porque se queda solamente en el plano formal, enunciativo, declarativo y demagógico. Es una endemia que contamina todo lo que toca, tanto al de arriba como el de abajo. Al respecto Holloway (2005) nos refiere: “Así, la idea de cambiar la sociedad por medio de la conquista del poder culmina logrando lo opuesto de lo que se propone alcanzar. El intento de conquistar el poder implica (en lugar de un paso hacia la abolición de las relaciones de poder), la extensión del campo de relaciones de poder al interior de la lucha en contra del poder, lo que comienza como un grito de protesta contra el poder, contra la deshumanización de las personas, contra el tratamiento de los hombres como medios y no como fines, termina convirtiéndose en su opuesto, en la imposición de la lógica, de los hábitos y del discurso del poder en el corazón mismo de la lucha en contra del poder. Lo que esta en discusión no es quien ejerce el poder sino como crear un mundo basado en el mutuo reconocimiento de la dignidad humana, en la construcción de relaciones sociales que no sean relaciones de poder”. (pp. 36)


SE NIEGA LA JUSTICIA SOCIAL

Ese poder del Estado desconoce la dignidad humana, entendida esta como la cualidad que tenemos todos los seres humanos, de merecer estima y respeto, incluyendo el valor humano, su importancia, su valía y el significado de ser seres humanos, ya que desconoce a hombres y mujeres como una entidad ontológica y su condición moral que todo ser humano posee de manera única. Si todos los seres humanos tenemos una dignidad innata e irreducible, simplemente traduce que todos merecemos el mismo respeto y trato, por lo tanto, si somos honestos con lo que se dice, ningún ser humano debería estar excluido de la sociedad en que vive y en igualdad de condiciones. Pero ese poder de Estado niega en su ejecutoria todo esto, lo rechaza de plano y de allí que tampoco soporta, ni sustenta con seriedad el concepto de justicia social.


El tener la supremacía y el control del Estado, los que lo administran, tratan de confundir, disfrazar, enredar la concepción de justicia social a través de leyes, normas, reglamentos, que sólo desencadenan en regular la conducta humana e imponer los intereses de la clase que se encuentra en el poder, invocando incluso el espíritu de la misma justicia social. Es entonces cuando el Estado a través de sus leyes, hacen que los seres humanos acepten el sometimiento, la disciplina impuesta y es allí cuando la sociedad convalida la vigilancia que sobre ellos se ejerce y acepta esa subordinación, incluso el castigo que cuando alguien la incumple, la clase que esta en el poder les impone.


DEMOCRATIZACIÓN DEL PODER

De allí que los procesos insurreccionales y hablo de procesos insurreccionales, convertidos en hechos constituyentes, no deben estar orientados a la toma del poder del Estado. ¿Entonces hacia dónde hay que dirigir y orientar la acción y el pensamiento revolucionario?, desde luego que lo primero que hay que hacer es destruir ese poder, cualquiera sea su manifestación, sus relaciones sociales, su concepto de trabajo, desarrollo, progreso, civilización, su forma de producir, su modo de producir, ir más allá de las relaciones de poder, superar su concepción, para dignificar al ser humano, que se reconozca la dignidad humana y la igualdad de todos los seres humanos.


Ese poder, que en la mayoría de los casos se expresa en liderazgos autoritarios, caudillismo, culto a la personalidad y que muchas veces se ve con absoluta normalidad y su perversidad se esconde en la cotidianidad, siempre esta por encima de los colectivos, de los pueblos y donde se impone los intereses de lo que sustentan ese poder. En otras palabras mandan sometiendo al pueblo.


Se trata entonces de eliminar la verticalidad del poder y cuando hablo de la verticalidad del poder, esta pasa por eliminar la figura presidencial, la de los ministros, la de los gobernadores, alcaldes, los partidos políticos, es decir, todo lo que implique jerarquías de estar unos por encima de otros, valiéndose de esa relación de poder vertical, que humilla y veja la dignidad de los seres humanos y que se expresa en los modelos socio-económicos conocidos hasta ahora.


Eliminar la verticalidad del poder, pasa por un proceso de hechos constituyentes, donde las masas dejan de ser manipuladas Y PASAN A SER MUCHEDUMBRES, porque toman conciencia de su responsabilidad histórica, dejan de ser objeto y pasan a ser sujetos, para convertirse EN COLECTIVO HISTÓRICO capaces de librar luchas prolongadas, por un proceso emancipatorio que necesariamente debe desencadenar en la búsqueda de un nuevo proyecto civilizatorio distinto a los conocidos hasta ahora, llámese socialismo o capitalismo.


Semejante tarea, trae consigo un hermoso desafío, es la utopía creadora y la ruptura con todo lo que representa la vieja civilización. Es la búsqueda de unos Terceros Caminos, con un pueblo insurreccionado en la calle, acompañado de vientos de libertad y democracia autentica, un camino que va a quien sabe donde y que aceptamos los que todavía no hemos perdido la capacidad de soñar, porque no hay alternativa. No es difícil ver que el planeta se esta destruyendo y no podemos abandonar la esperanza, pero la única esperanza concebible, en estos momentos, es la esperanza que va más allá de la ilusión estatal, más allá de la ilusión del poder.


De esta manera estamos definiendo a nuestro parecer, el carácter de las revoluciones latinoamericanas, donde la insurrección es un componente de pueblo, militares patriotas, iglesias que ven en el cristianismo un proceso de emancipación. Se trata de la insurrección cívico-militar-religiosa, para conquistar la libertad de los pueblos y crear un nuevo poder sin privilegios de clase y que el mismo tenga una dirección horizontal, que sea capaz de convocar al colectivo, para que desde ese colectivo generemos el nuevo proyecto civilizatorio que ha de conducirnos a romper el continuismo histórico de la dominación.



HACIA UNA CONSTITUYENTE ORIGINARIA


LA LINEA JUSTA ES, LUCHAR HASTA VENCER