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Revolución Continental

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sábado, 29 de agosto de 2009

Los que juegan pa la derecha son otros

Hay que dejar algo en claro, no es lo mismo ser revolucionario en el interior, en la
Sierra de Perijá, digamos, en Mara o Páez, que serlo en Caracas. Menos, si se tiene un programa de televisión. Es lo que los académicos llaman “tener una voz de autoridad” o no tenerla. La vaina es saber cuando esa misma voz pasa a ser “autoritaria”. En todo caso, la pelea es desigual, pero igualito uno se la caza porque, entre otras cosas, para eso está uno.



De chamo, siempre escuché la frase “Maracaibo es Maracaibo, lo demás es monte y culebra”; una copia regionalizada de cómo se piensa y se actúa, aún en tiempos de revolución, desde el Centro, desde Caracas, lugar par excellence del Poder. Desde aquí, muchos políticos, comunicadores, académicos e intelectuales, juzgan lo que ocurre o no en las provincias, todos basándose en informes, documentos, opiniones leídas o escuchadas. Así se opina, así se juzga, así se gobierna.

Yo conocí a Lusbi Portillo en la Universidad del Zulia, no como profesor de cátedra, pues yo estudié Letras y Lusbi es Antropólogo, sino como amigo, como líder del movimiento indígena por la demarcación de sus tierras, como ecologista enfrentado a las grandes trasnacionales del carbón y sus depredadoras prácticas en la Sierra de Perijá del Zulia. Cuando yo entré a LUZ, en el 89, ya Lusbi tenía añales sierra adentro con los yukpa, con los barí, como uno de ellos, siendo como es wayú, o en Mara y Páez, diciéndole No al Carbón, sí al agua, sí a la vida, y esas güevonádas de los ecologistas que a los revolucionarios serios causa tanta risa y tanta ira.

Pero cuando la pelea se torna dura, hay que ser duro. Las luchas particulares quedan relegadas por las coyunturas extremas de la política. Lusbi fué, uno de los que estuvo frente a Panorama exigiendo el regreso del presidente Chávez al poder; lugar que, si no fue tan heróico como el televisado Puente Llaguno, fue la trinchera de resistencia en el Zulia para la restitución del hilo constitucional y la derrota de los golpistas. Muchos de nosotros también estuvimos ahí. Y a nosotros, como a muchos otros, ese momento nos hizo entender la importancia de que iban adquiriendo los medios de comunicación y la necesidad de que estos estuvieran en manos aliadas, en nuestras propias manos, de ser posible, en las manos del pueblo organizado.

Por eso, en 2002, tras el golpe de estado fascista, un grupo de compañeros formamos la Agencia de Noticias del Pueblo (ANPA), porque entonces era el momento de la pelea mediática más dura y algo había que hacer, y alguien tenía que hacerlo, y era urgente y necesario. Por esos días, Lusbi andaba en la conformación de Homo et Natura, una ONG que serviría de plataforma para continuar peleando, contra viento y marea, por la dignidad de los pueblos, pero también entendió que su pelea, la pelea de los suyos, tenía que abarcar también el plano mediático, porque los medios mueven a la opinión pública y ejercen presión sobre quienes deben tomar las decisiones o apoyar las que toma el pueblo en la calle.

Con ANPA, tuvimos la oportunidad de “cubrir” –mal que bien– el sabotaje petrolero y la posterior reconquista de las instalaciones petroleras, desde las estaciones de gasolina, hasta el buque Pilín León, que estaba malintencionadamente estacionado frente a las costas de Maracaibo, cargado de gasolina hasta los tequeteques y explotado por radio, prensa y televisión como un arma de miedo contra la población movilizada en las calles de Maracaibo.

Con Lusbi, con Homo et Natura, ANPA decidió pasar de “reportear” lo acontecido durante y tras el golpe dy el sabotaje petrolero de 2002 a intentar hacer “documentales” sobre el problema de fondo. El golpe había sido generado por el “rechazo” a las 49 leyes habilitantes, entre las que la Ley de Tierras fue para el momento, y sigue siendo, fundamental. Todos estábamos del mismo lado y peleando por lo mismo, la tierra; una lucha que ya contabiliza 219 líderes campesinos muertos, según declara el parlamentario Braulio Álvarez a Últimas Noticias (22/08/2009, pp. 15).

Por esos días, recién habían asesinado al Dr. Pedro Doria, una de las primeras víctimas de la Ley de Tierras, y por ahí empezamos, en Machiques y San José de Perijá, metiéndonos en la boca del lobo para averiguar quiénes, dónde, cómo, qué venía después. Lusbi fue una pieza fundamental para hacer ese trabajo, sobre todo por su conocimiento del área, por sus contactos, por sus orientaciones. Algunos amigos de la Catia TV de aquel momento, también lo fueron. Con ellos, emprendimos, junto a Lusbi y en paralelo, el segundo documental, esta vez sobre el Carbón. Tierra y Carbón, en el Zulia, son dos luchas que van cerraítas, tanto como la cría de ganados. En el Zulia, a los campesinos, indígenas o no, las tierras se las quitan los ganaderos o las trasnacionales del Carbón.

Ninguna de estas luchas las emprende la derecha. Las luchas de los pueblos, la lucha por la dignidad, por la tierra, por la educación, por el derecho a la salud, las luchas indígenas y campesinas, son luchas vinculadas a la izquierda, al menos en América Latina es así. Por eso me sorprendió y, por qué no decirlo, me arrechó sobremanera que anoche Mario Silva estuviera acusando a Lusbi de ser de derecha, de ser contrarevolucionario, y llegara inclusive a hacer un llamado a aporrea para que lo censurara abierta y descaradamente. Sé que Lusbi va a participar por estos días en un foro en el Celarg sobre la demarcación de los territorios indígenas y eso debe haber encendido algunas alarmas, removido algunas costras, creado roncha. Además, seguro que a Mario le pasaron un informe “secreto” en el que le dieron la pauta, el guión, y él no hizo más que cumplir órdenes.

No hay duda de que sectores internos del “chavismo”, cercanos al presidente Chávez, tienen las manos negras por el carbón del Zulia, por la sangre que se ha derramado en la Sierra por las tierras yukpa y barí. El presidente ha insistido en varias oportunidades en detener la explotación del carbón, pero la explotación no se detiene. El presidente ha insistido en varias oportunidades en demarcar las tierras indígenas respetando la dignidad de los pueblos, pero parece no haber demarcación posible. Mario Silva, acaso sin saberlo, diciendo sólo lo que le dijeron que dijera, lo que le aseguraba el informe que dice proteger la seguridad del Estado, y él, como un peón que es, arremete con su verbo violento -que tanto nos gusta cuando ataca a la derecha- contra un camarada, contra un luchador, contra un revolucionario, y uno no se puedo quedar callado, aunque sólo una cosa te digo: Aquí, los que juegan pa la derecha, son otros Mario Silva, no hagáis como los adecos, averiguá bien primero y dispará después.

Por: José Javier Franco